Negar la mayor quedando en ridículo: ejemplo práctico Tweet
Sábado, 1 de Mayo de 2010 - 14:22
Os cuento una historia de la que he tenido conocimiento hace nada, protagonizada por dos señoras a las que llamaremos Manolita y Pepita:
Digamos que Manolita va a visitar a Pepita a la casa de ésta última. Parece ser que en casa de Pepita no hay nadie y, tras dar unas vueltas al domicilio para cerciorarse, Manolita decide afanar dos animales (la señora Pepita se dedica a la cría) e irse.
Pero resulta que alguien la vio (no en el “acto”, sino rondando el domicilio). La señora Pepita, que conoce a Manolita de hace años, piensa que con total probabilidad ella le ha robado los animales faltantes. Pero, para verificarlo y ya que lleva a su hijo al mismo colegio que Manolita, se le ocurre que su niño lleve una fotografía a la escuela con la excusa de “presumir” de los animalitos y le pregunte al hijo de Manolita si él tiene animales como ésos.
El niño responde que sí, y que precisamente su madre se los llevó el día de la “visita-robo”. Ante esto, Pepita coge el teléfono y llama a Manolita. Tras un poco de charla insulsa, Pepita le pregunta si no se habrá llevado los susodichos animales (como quien no quiere la cosa). Manolita niega cualquier relación con la desaparición.
Cuando Pepita le dice a Manolita que su hijo (mediante su respectivo) ha confirmado tal acusación… ¿qué pasó? Pongamos opciones, como en 50×15:
a) Manolita cuelga el teléfono
b) Manolita reconoce, al fin, que mangó a los bichos
c) Manolita sigue negando que robara nada y acaba llamando a Pepita, siendo finos, “señora de moral distraída”
¿B? Ilusos… la gente no reconoce ese tipo de cosas ni harta de vino…
¿A? Nop.
Si habéis elegido C, estáis en lo cierto. No entraré en detalles porque creo que con lo dicho basta y sobra; dice mucho de la “señora” Manolita.
Lamentablemente, no es una invención mía sino que tiene nombre y apellidos. Y como ella, cientos y cientos más de imbéciles que negarán la evidencia de que han sido pillados en falta aunque les muestres pruebas irrefutables en sus narices. Me he tenido que topar con más de uno, para mi desgracia…

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1 de Mayo de 2010 a las 18:19
Por desgracia, el mundo está lleno de “Manolitas”. Lo peor es que se creen sus propias mentiras. Lo mejor, que hacer borrón y cuenta nueva es lo más fácil del mundo ante un indecente de estos.
1 de Mayo de 2010 a las 23:13
Completamente de acuerdo, sobre todo en lo de que se creen sus propias mentiras. Es algo demencial al extremo.